LA CLAÚSULA «REBUS SIC STANTIBUS»

Desde el departamento jurídico de ATICA BUSINESS BROKERS vamos a hablar de una figura jurídica muy interesante y que está en boga actualmente con motivo de la pandemia provocada por el covid-19, se trata, de la cláusula “rebus sic stantibus”.

Avanzamos que se trata de una cláusula, no regulada en ninguna norma de nuestra legislación, sino de creación exclusivamente a base de pronunciamientos judiciales.  En este artículo no vamos a realizar un análisis profundo de esta jurisprudencia, ya que  resultaría demasiado teórico y aburrido,  sino que vamos a dar unas pinceladas para que entiendan lo interesante y excepcional de esta figura.

Comenzaremos recordando algo elemental que existe en nuestro ordenamiento jurídico, se trata de un principio esencial e imprescindible que dota de seguridad a las partes que intervienen en todo contrato, es el denominado principio “pacta sunt servanda” , ligado estrechamente al principio de autonomía de la voluntad de las partes que debe regir los contratos, esto es, el respecto a lo acordado libremente por las mismas.

Básica y llanamente, consiste en que ninguna de las partes puede alterar el contenido de lo pactado en un contrato de forma unilateral una vez firmado. Y es que no puede ser de otra manera, ya que la falta de seguridad jurídica implicaría dejar al arbitrio de las partes la modificación de un contrato ya formalizado, de modo que cualquier pacto contractual pudiera llegar a considerarse papel mojado.

No obstante, a lo largo de nuestra práctica profesional hemos observado que pueden sobrevenir a la celebración de un contrato circunstancias múltiples y variadas, que pueden afectar durante la vida del mismo, especialmente los que  tienen una duración prolongada. Por ejemplo, contratos de arrendamiento, de financiación,  contratos con proveedores, u  otros contratos de larga duración.

¿Qué sucede en estos casos?

¿Las partes quedan atadas irremediablemente y hasta el punto que, en el algunos casos,  deban soportar graves perjuicios como consecuencia del principio de respeto a lo pactado?

En este sentido,  cabe la posibilidad, siempre y cuando se den las condiciones exigidas,- tal y como veremos- de que las circunstancias que se acordaron al inicio del contrato puedan modificarse, sin que se considere que el incumplimiento se deba bien ya sea por culpa;  bien por la voluntad unilateral de las partes  contratantes.

Se trata de  causas sobrevenidas, que surgen durante la vida del contrato, y que responden al principio de las denominadas cláusulas “rebus sic stantibus”, en virtud de las cuales es posible modular las estipulaciones pactadas inicialmente  en un acuerdo.

Viene esto a colación con respecto a la situación de gravedad producida por la pandemia del covid-19, la cual, entre otras muchas cosas a lamentar, está causando  situaciones de incumplimiento contractuales.

La operatividad de esta cláusula está estrechamente relacionada con lo regulado en cuanto a las causas de fuerza mayor,  (art. 1.105 del Código Civil), pero, sobre todo, con las características reiteradas por los altos jueces en cuanto la condición de imprevisible e inesperada,  al tratarse de una circunstancia sobrevenida.

La crisis de la pandemia ha  provocado que,  en muchos casos y sin haber mediado culpa de las partes contratantes, éstas se  hayan visto arrastradas a un incumplimiento de lo pactado. Este escenario afecta a gran variedad de contratos,  por ejemplo, desde la simple cancelación de vuelos, de reservas hoteleras, espectáculos y demás, hasta el incumplimiento de contratos financieros, contratos mercantiles, de arrendamiento, etc, todo ello como consecuencia de la paralización en seco de la actividad empresarial.

A nivel jurisprudencial simplemente vamos a apuntar, que nuestros tribunales han venido aplicando esta cláusula a lo largo de los años de forma muy restrictiva, aún cuando se cumplían los requisitos exigidos.

Son  escasas las sentencias en las que se ha admitido la aplicación de la cláusula «rebus sic stantibus», ya que los pronunciamientos judiciales se han decantado más por la modificación del contrato frente a la resolución del mismo,  con el objeto de compensar el desequilibrio entre las prestaciones. Dicha decisión viene fundamentalmente motivada por la reticencia de los juzgadores de alterar el principio básico “pacta sunt servanda”.

No hay que olvidar que la aplicación de la «rebus sic stantibus»  supone en último término, que nuestros jueces tengan que modificar, revisar y/o dejar sin efecto todo o parte de un contrato. Dicho esto,  y aunque nuestros Tribunales son poco proclives a la aplicación de esta cláusula, existen recientes pronunciamientos judiciales que dejan entrever que la invocación de esta cláusula debe ser algo menos excepcional o restrictiva, especialmente considerando el contexto crítico en el que nos encontramos actualmente.

Conforme a su concepción clásica, la cláusula  exigía la concurrencia de los siguientes requisitos:

  • Alteración extraordinaria de las circunstancias en el momento de cumplimiento del contrato en relación con las concurrentes al tiempo de su celebración.
  • Desproporción exorbitante y fuera de todo cálculo entre las prestaciones de las partes contratantes, que derrumban el contrato por aniquilamiento de las prestaciones.
  • Que todo ello acontezca por la sobrevenida aparición de circunstancias radicalmente imprevisibles.
  •  Que carezca de otro medio para remediar y salvar el perjuicio.

La anterior configuración rigorista ha ido evolucionando en su aplicación hasta una postura más flexible, que comenzó a forjarse como consecuencia de la crisis económica iniciada en 2008, y de la que es exponente entre otras la STS de 30 de junio de 2014, rec. 2250/2012 al decir:

«… su incidencia debe ser relevante o significativa respecto de la base económica que informó inicialmente el contrato celebrado, y considerando que se produce tal hecho cuando la excesiva onerosidad operada por dicho cambio resulte determinante tanto para la frustración de la finalidad económica del contrato (viabilidad del mismo), como cuando represente una alteración significativa o ruptura de la relación de equivalencia de las contraprestaciones …».

La aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus” no es en absoluto de aplicación automática a todos los contratos sino que  habrá de analizarse caso por caso. Ésta se configura  como una posible vía para modular las obligaciones contractuales y ajustar el desequilibrio que la nueva situación produce, a fin de atenuar los efectos de una situación no prevista, debiendo prevalecer el principio de conservación del negocio jurídico y el equilibrio de prestaciones, si bien cabría la posibilidad de suspensión o, en el peor de los casos la resolución.

Debe quedar claro que el simple escenario provocado por la existencia de una crisis  económica no ampara la aplicación de esta cláusula. Por ejemplo,  la Sentencia del Tribunal Supremo (Civil), sec. 1ª, S 05-04-2019, nº 214/2019, rec. 3204/2016 se pronunció en el sentido que una situación de crisis económica no puede introducirse en el vínculo contractual para alterar las condiciones del contrato. Pero se destaca el carácter imprevisible o inevitable como elemento de base.

Con ello, una pandemia, como ha sido declarada por la «OMS» en el caso del covid-19, sí que puede considerarse una situación imprevisible o inevitable, cuando exista una razón de causa efecto entre la propagación de la enfermedad y el incumplimiento contractual de la parte.  Ello es lo que se puede darse ante una situación de pandemia, y por tanto, queda abierta la puerta a la revisión  de lo pactado contractualmente.

La aplicación de la “Rebus” no supone romper el “pacta sunt servanda”,  porque quien  queda afectado por las consencuencias del coronavirus, no debe dudarse de éste en cuanto su voluntad de cumplir  con lo pactado inicialmente, pero la imprevisibilidad y ajenidad de la pandemia le impide hacerlo, o, al menos, en la manera como se acordó.

Los altos jueces vienen a decir que  resultaría de aplicación esta cláusula, cuando, fuera de lo pactado, sin culpa de las partes y de forma sobrevenida, las circunstancias que dotaron de sentido la base o finalidad del contrato cambian profundamente, por lo que siempre respetando el  principio de buena fe, se podría revisar y adaptar el acuerdo al cambio operado.

Quede claro que la invocación de esta cláusula no debe servir de pretexto para  “liberarse” de cumplir las obligaciones pactadas. Quien incumple, no debe pretender “aprovecharse de ella”,  sino que tendrá  que mantener  presente la obligación de cumplir con lo acordado tan pronto deje de sufrir los perjuicios inherentes a la situación de excepcionalidad.

En la actualidad, y aunque siempre atendiendo al caso concreto,  ante la pandemia consideramos pueden concurrir las circunstancias que amparan la aplicación de la cláusula “Rebus”, ya que se trata de una situación:

– Ajena a lo pactado.

– Se presupone no hay culpa del afectado.

– Resulta de forma sobrevenida e inesperada.

– No era un riesgo previsible.

– La incidencia de sus efectos es grave y relevante.

– Se manifiesta en la imposibilidad de cumplir el contrato conforme a lo pactado.

Para acabar, ante la situación de incertidumbre que nos encontramos, ya que la ineficiencia del  ejecutivo a quedado en evidencia, actuando y regulando como vulgarmente se dice “a salto de mata”, quizás sea pronto para iniciar acciones judiciales en cuanto a incumplimiento de contratos se refiere.

Por ello, como profesionales del derecho, aconsejamos que prime el sentido común ante esta situación que estamos viviendo, recomendamos que ante casos de incumplimiento, se apueste por el diálogo entre las partes en aras alcanzar acuerdos, que aunque sean temporales, las salven de cargar con el peso de lo que ahora mismo resulta imposible de cumplir, atendiendo siempre al respeto de los principios de equidad y proporcionalidad.

Consideramos  necesario que dichos acuerdos se formalicen por escrito, y para  ello es recomendable contar con la asistencia de profesionales cualificados que ayuden a alcanzar una solución sin la necesidad de pasar por los juzgados,  ya no solo por el colapso de la justicia que se avecina, sino para gestionar eficazmente la situación en beneficio de las partes, porque a día de hoy resulta jurídicamente un problema bastante complejo.

Desde el equipo de ATICA BUSINESS BROKERS  queremos trasladar nuestro profundo pésame  a todos aquellos que han perdido un ser querido como consecuencia de esta tan controvertida pandemia.

Y con el debido respeto, permítanme dedicar también este artículo a aquel que, sin ser profesional del derecho, muchos años atrás ya sabía de la existencia de esta cláusula (JJRR).

 

«Puede ser héroe tanto el que triunfa como el que sucumbe, siempre que jamás abandone el combate».-  Thomas Carlyle.